Transforma y eleva tu mente para que florezca en tu corazón otra manera de amar, pensar, sentir y relacionarte contigo misma (y con los demás).

¿Estás dispuesta a soltar lastre y emprender el viaje que te liberará de la insatisfacción, la desmotivación, el estrés y el alborto mental?

Tú y yo hemos sido compañeras de viaje.

Hemos seguido el mismo camino durante mucho tiempo aunque, de momento, no nos conozcamos.

Sí, porque hemos transitado juntas por la vida, siguiendo por inercia el mismo sendero de inconsciencia y sin otra preocupación que la de seguir dando pasos en dirección a ninguna parte.

Y en nuestras mochilas llevábamos una vida estructurada, un trabajo, estabilidad, salud, afecto y el apoyo de los que nos rodean.

Pero algo se marchitaba en nuestros corazones y un sibilino pero constante dolor atenazaba nuestras almas.

Aunque no éramos capaces de percibirlo. Como si alguna fuerza invisible nos hubiera aplicado un anestésico que nos impedía escuchar el llanto de nuestro interior.

Sí, éramos compañeras de viaje.

Pero nuestros caminos se han separado.

Aunque, hoy más que nunca, me gustaría tenerte de nuevo como acompañante viajera y conocerte de verdad. 

Porque el trayecto que te propongo realizar juntas es una fascinante aventura hacia la consciencia, el autoconocimiento y el autodesarrollo. Y para vivirla, nos vamos a necesitar mutuamente.

Quizás, ahora que acabas de leer esto y te has parado un momento a pensar sobre el momento real que atraviesa tu vida, te lo estés preguntando:

¿Realmente mi vida me llena, me apasiona, me colma?

¿Qué es lo que no estoy viendo, qué me estoy perdiendo?

¿Por qué ando todo el día alterada y salto a la mínima de cambio?

Puedes seguir toda tu vida mirando todo cuanto te rodea, aunque te adelanto que no vas a ver nada

Y eso es, exactamente, lo que te está ocurriendo.

A ti y a la mayor parte de la gente.

Porque desde que tenemos uso de razón, nos han trazado un hoja de ruta que hemos asumido como la situación ideal sobre la que se tienen que desarrollar nuestras vidas.

Trabajo, familia, estabilidad, dinero, reconocimiento social.

Parece que la mezcla perfecta de esos factores es lo adecuado para lograr una vida…

¿Plena?

uhmmm... creo que no

De hecho, todo ello puede resultar un cóctel extremadamente peligroso.

Porque corres el peligro de entrar en una vorágine en la que asumes tus roles como realidades inmodificables e inherentes a tu propia existencia.

Sin percatarte de que estás desarrollando unos automatismos que ahogan y paralizan tu parte más profunda y más noble: 

Tus “obligaciones” diarias, la atención de tus hijos, la casa, la pareja, el trabajo…

Sí, te sientes atrapada en una auténtica rueda de hámster.

Y empiezas a notar los primeros síntomas de insatisfacción, estrés y desmotivación.

¿Dónde estoy?

¿Dónde está mi espacio?

Luego descubres que de forma inconsciente has “firmado un contrato” abusivo con tus emociones, coaccionada por la presencia de un sufrimiento que lleva demasiado tiempo acompañándote, incluso al que te has acostumbrado.


Y las exigencias de ese contrato te obligan a ocultar, enterrar, ignorar y evitar esos sentimientos.

A renunciar a ti misma.

Ahora ya lo sabes: eres “víctima” de un autosabotaje que provoca una grave divergencia entre lo que eres y lo que estás viviendo.

 

No ves nada y no sabes dónde está tu felicidad.

 

Pero yo, sí.

El viaje de tu vida es el trayecto que conecta tu cerebro con tu corazón

Quizás llegues a pesar que es un periplo muy corto de solo dos palmos de distancia.

 

Sin embargo, es un recorrido muy largo.

 

Y vas a necesitar casi toda una vida para poder llevar al corazón lo que en principio solo está en tu mente.

 

Por lo tanto…

¿Es posible que nunca llegues a completar ese viaje?

No lo sé. Pero, aunque no lo creas, eso no es lo verdaderamente importante.


Porque siempre debes tener presente que la felicidad es una forma de viajar, no un destino.

Y cuando aprendas a dar los primeros pasos de esa aventura que te conducirá al descubrimiento de tu propia esencia, te darás cuenta de que has estado toda tu vida viviendo fuera de ti misma.

 

Una vida regida por las creencias, los convencionalismos, los estereotipos y una autoexigencia artificial.

 

Focalizada hacia el análisis y control de todos los sucesos externos de tu existencia y destinando para ello todos tus recursos materiales e intelectuales.

 

Pero olvidándote de lo primordial:

mirar hacia tu interior.

Porque solo dirigiendo tu mirada hacia tu interior podrás descubrir que el pensamiento por sí solo no cambia ni transforma.

 

Y que para lograr un profundo cambio que culmine en una mente clara y un corazón limpio debes superar la barrera del pensamiento ciego, programado y automático…

 

E iniciar la apasionante travesía que te lleva a elevar tu nivel de consciencia, de autoconocimiento y autodesarrollo.

 

Para ir más allá, mucho más allá…

A un lugar en el que el ego se diluye, el dolor y el sufrimiento se desvanecen, en el que lo que importa es el “aquí y ahora” y en el que te sentirás agradecida y bendecida:

 

El refugio de luz que brilla en tu interior y en el que se fundirán tu corazón y tu felicidad.

 

Pero ya te he dicho que para llegar ahí, el recorrido es largo.

 

Y no solo eso.

 

Vas a necesitar altas dosis de voluntad, disciplina y, sobre todo, compromiso.

 

Es decir,


Vas a necesitar conocer las enseñanzas milenarias de los sabios que han marcado el camino de la evolución en la búsqueda de la consciencia.

 

O, lo que es algo similar y adaptado a nuestra era, vas a necesitar…

Yoga real (puro o auténtico): la senda de la sabiduría que conduce al bienestar

Tengo que confesarte algo.

 

Me he llevado muchas decepciones con el yoga.

 

Y no porque no crea en él, todo lo contrario.

 

Sino porque he podido comprobar el proceso de adulteración que ha experimentado desde hace unas cuantas décadas que lo han desvirtuado por completo.

 

Un proceso que ha contaminado su verdadera esencia y ha desnaturalizado su auténtico sentido.

 

No solo eso, sino que, además, ha sido lamentablemente utilizado con fines mercantilistas.

 

Y no pretendo señalar culpables ni responsables; no me interesa.

 

Aunque, por desgracia, esa “involución” ha calado mucho, sobre todo en Occidente.

 

Por eso muchas personas asocian la palabra yoga a los gurús de masas, al yoga sectarista, a la parafernalia de la vestimenta, los nombres acabados en “anda”, las posturas imposibles y los gimnasios llenos de gente realizando ejercicios de contorsionismo con músicas estrafalarias.

 

Y el yoga real está muy lejos, por suerte, de todo eso.

 

Es más, yo diría que está en las antípodas.

Entonces, ¿qué es el yoga real?

El yoga real es una técnica de autodesarrollo, de autoconocimiento y de autoliberación que se centra en el trabajo interior, del espíritu, la mente y las emociones. 

 

Y esa técnica puede ser aplicada por cualquier persona con independencia de cuáles sean sus cultos, credos, creencias, tendencias o cualesquiera otras condiciones personales, sociales o económicas.

 

Porque todas las personas, sean cuales sean sus circunstancias, tienen un patrón que las hace específicamente humanas y no hay nadie que nazca sin ese patrón.

 

 Aunque la mayoría vivan en un estado de profunda inconsciencia sobre ello. 

 

Y esa es, precisamente, la realidad que otorga al yoga real su carácter universal.

 

Una disciplina que se ha forjado a lo largo de miles de años sobre la base del conocimiento y las enseñanzas de los sabios.  

 

Porque, ante todo, esa disciplina es eminentemente práctica y no se pierde en un laberinto de ideas, de opiniones, de conceptos, de elucubraciones o de postulados metafísicos.

 

Así que me gustaría que desterrases la idea de que para practicar yoga real debes pasarte la vida encima de la esterilla, doblar tus extremidades como si fueran de goma y tirarte 30 minutos (o más) en el silencio más absoluto.

 

Ni que pienses que el yoga real es una práctica de hippies o de gente extravagante (aunque, por supuesto, ellos también pueden practicarlo).

 

Entonces, ¿qué has de hacer para practicar y abrazar el yoga real?

“Esforzarse en pensar bien; he aquí el principio de la moral.” (Blaise Pascal)

No, Blaise Pascal no era ningún yogui. De hecho creo que estaba muy lejos de serlo.

 

Pero he querido aprovechar su cita por un doble motivo:

 

El primero, por supuesto, porque me viene de maravilla para ilustrar lo que quiero explicarte en este apartado.

 

Y, el segundo, para reforzar la idea de que el yoga real no impone, no discrimina, no prejuzga y su carácter universal, humilde y abierto le permite beber de cualquier fuente de sabiduría con independencia del lugar donde se encuentre.


Así que al hilo de esta breve cita, voy a tratar de explicarte en qué consisten las tres disciplinas fundamentales del yoga real que han forjado sus cimientos a lo largo de los siglos.

Disciplina ética

Tranquila, no voy a darte una clase de filosofía (al menos, de momento).

 

Pero sí quiero partir de una premisa fundamental: 

 

TODAS LAS PERSONAS hemos nacido para ser dichosas, sentirnos agradecidas y bendecidas.

 

Desde luego, no puedo garantizarte la más absoluta de las felicidades, aunque sí te aseguro que puedes lograr la paz a pesar de los vaivenes, inconvenientes y amarguras con que la vida nos “obsequia” muy a menudo.

 

Y si tuviera que sintetizar la esencia de esta disciplina, te diría que si quieres ser feliz, debes procurar la felicidad en los demás, y si no quieres que te causen sufrimiento, debes evitar el sufrimiento a los demás seres. 

 

Y eso empieza en ti y en evitarte sufrimiento a ti misma.

Disciplina mental

Mediante procedimientos como la meditación, la concentración o la visualización aprenderás a dominar, estabilizar y dirigir la mente.

 

Por supuesto, tendrás que hacer ejercicios y aprender técnicas de respiración.

 

Pero puedes estar segura de que el yoga real se adaptará a ti y que con voluntad, compromiso y actitud, podrás llegar a donde te propongas y lograr el cambio de mentalidad que necesitas para transformar de forma radical tu día a día. 

 

Porque de eso se trata: de que tu vida diaria la vivas de un modo más satisfactorio, más calmado y más feliz.

Disciplina del desarrollo de la sabiduría

Se trata de desarrollar el discernimiento para aprender a ver las cosas como son, no como queremos o “tememos” que sean, y así evitar las interpretaciones subjetivas, parciales o interesadas de la realidad.

 

Para ello es fundamental desplegar el entendimiento lúcido y aprender a distinguir entre lo esencial y lo trivial; lo importante y lo accesorio; lo fundamental y lo superficial.

 

Imagino que ahora te estarás preguntando un montón de cosas acerca de todas estas disciplinas, cómo ponerlas en práctica y cómo lograr esa conexión con tu corazón.

 

Te adelanto que no hablamos de nada estrafalario ni complejo. 

 

Es todo mucho más sencillo.  

 

Bien…

 

Antes te dije que hemos sido compañeras de viaje, pero sin conocernos realmente.

 

Y que nuestros caminos se separaron.

 

Pero ahora me gustaría que te incorporaras conmigo al trayecto que inicié hace años para que puedas llegar a conocerte a ti misma…

 

Y a mí, también, por supuesto.

Me presento

Soy Núria Sans Alomar, escritora,  profesora de yoga y enfermera.

 

Y el camino que he seguido hasta llegar aquí, ha sido un poco…

 

¿Atípico?

 

No lo sé.

 

Pero sí sé que ya en mi adolescencia me llamaban mucho la atención todas las cuestiones relacionadas con el crecimiento personal.

Esa curiosidad me llevó a leer todos los libros que encontraba sobre esta temática.

 

Pero ahí quedó la cosa. No profundicé, aparqué todos mis libros y terminé estudiando Enfermería, profesión a la que me dedico (también) en la actualidad. 

 

Podría decir que si echo la vista atrás unos 15 años, mi vida era tranquila y apacible: tenía un trabajo fijo, la nómina asegurada todos los meses, estabilidad…

 

Vamos, todo controlado.

 

Tan controlado y programado que no era consciente de que la relación conmigo misma era inexistente. 

 

Y que actuaba de forma automática sin plantearme en ningún momento si lo que hacía era realmente lo que quería hacer…

 

Hasta que el yoga llegó a mi cuadriculada vida.

 

La verdad, no sé si me encontró él a mí o yo a él.

 

Lo importante es que un resorte en mi interior hizo “clic” (que sonó a ¡¡guau!!) y dio un maravilloso golpe de timón en el rumbo de mi existencia.

 

Y la dirigió hacia la conexión con mi propia esencia, mi verdadera identidad y el autoconocimiento; a descubrir mi auténtico yo y sentir emociones hasta ese momento desconocidas para mí.

 

De este modo me di cuenta de que no me amaba ni sabía amarme y que era imposible llevar una vida de emociones sin conocer apenas el amor por mí misma.

 

A partir de ahí el yoga siempre me ha acompañado.

 

Empecé a desarrollar sus enseñanzas, a profundizar, estudiar… Y en poco tiempo supe que estaba cada vez más cerca de tener una vida plena y abundante.

 

Ahora todos los días me despierto colmada de motivación para vivir el yoga con pasión, alegría y ganas de seguir aprendiendo.

 

Y sigo encontrando respuestas día sí, día también. 

 

Aunque mi inagotable inquietud me llevó a dar un paso más, así que tomé la decisión de formarme como profesora de yoga.

 

Porque no hay un solo día de mi vida que no sienta la necesidad de transmitir mis enseñanzas y ayudar a otras personas a encontrarse a sí mismas, a aprender a observarse para estimular su autoconocimiento, a lograr la transformación mental y el cambio de actitudes…

 

Necesidad que me condujo también a escribir una trilogía sobre yoga. 

 

Bueno, creo que ya es hora de dejar de hablar de mí misma.

 

Y centrarnos más en ti y cómo puedo (y quiero) ayudarte.

 

Por eso voy a presentarte mi programa online…

Yoga real, el viaje hacia el corazón

Antes de profundizar sobre el contenido del programa, es necesario que sepas algo:

 

Para poder seguir el proceso es irrelevante la edad que tengas, la forma física en la que te encuentres y si tienes o no conocimientos previos sobre yoga.

 

Tampoco importa el lugar en el que vivas.

 

Y si estás pensando en poner como excusa la falta de tiempo, piensa en que estar muy (o demasiado) ocupada, no significa, en absoluto, avanzar hacia lo que deseas.

 

Además, cuando conozcas el programa más detalladamente, verás que lo importante para avanzar no es invertir grandes cantidades de tiempo, ni mucho menos. 

 

Lo que va a marcar tus progresos va a ser la constancia, y eso no supone que tengas que dedicar al yoga dos horas cada día… ¡Ni siquiera una!

 

Ahora sí, vamos al lío.

El primer programa de Yoga Real diseñado para mujeres reales

Sé que ahora mismo eres una mujer ocupada, que entre trabajo, hijos, casa, etc., tienes poco tiempo, tu nivel de estrés es elevado y tu sensación de tener que cumplir con tus múltiples responsabilidades a veces llega a ser abrumador. 

 

Sé que buscas espacios y tiempos para ti. Quizá ira bailar, quizá clases de pintura, quizá… Da igual de qué actividad se trate. 

 

El caso es que son válvulas de escape. Y lo que te propongo es precisamente eliminar las válvulas de escape para que, hagas lo que hagas y cuando lo hagas, sea por puro disfrute, no como una huida de tu propia vida. 

 

Te propongo conectar contigo, con tu yo más profundo. Porque cuando eso ocurre, todo alrededor empieza a cambiar… como por arte de magia. 

 

Pero no es magia. Es Yoga Real puesto en práctica

 

Y no. No tiene nada que ver con una clase de gimnasio.

Te cuento en qué consiste

El programa se desarrolla en 12 semanas y se sustenta sobre tres pilares:

Actitud:

una parte del programa que te ayudará, y mucho, a seguir adelante y a mejorar la forma de afrontar tu día a día mediante ejercicios físicos específicos y técnicas de autoconocimiento y control mental.

Recuperación de los valores:

el método para activar y elevar la consciencia, estar más atenta al aquí y al ahora, tratar de no consentir ni expresar tus emociones negativas y llegar al altruismo en detrimento de una visión personalista o interesada.

Cambio de mentalidad:

orientado a lograr una permanente auto observación en cualquier momento y circunstancia con el objeto de ir conociéndote más y mejor y llegar a reconocer qué es lo que tienes que transformar.

¿Cómo lo vamos a hacer?

Una vez que te unas al programa, recibirás vídeos con contenido práctico y explicaciones paso a paso para que puedas desarrollar los ejercicios físicos y de meditación todos los días.

 

Sí, todos los días.

 

Aunque no te vas a sentir sola en ningún momento: los vídeos están diseñados y estructurados de tal forma que te acompañarán durante todo el proceso.

 

Y todos los ejercicios, tanto físicos como mentales, están perfectamente estructurados y programados para que los incorpores a tus rutinas diarias.

 

Recuerda: el objetivo es que puedas aplicar lo que aprendes de forma real y tenga un impacto, poco a poco, en tu día a día. 

 

Ahora bien: tendrás que poner de tu parte. 

 

Vas a necesitar compromiso, voluntad y disciplina porque es la única manera de conectar con tu yo más profundo.

 

Y cuidado con asociar disciplina con algo duro y complejo, tipo entrenamiento militar. 

 

No van por ahí los tiros. Más bien se trata de ser constante para adquirir hábitos que transformen tu mentalidad y se traduzcan en una vida más serena, auténtica y plena.

Sesiones de seguimiento

Al margen de los vídeos, tendremos sesiones semanales en directo, donde hablaremos de tu evolución, y podrás resolver tus dudas y realizar los ajustes que sean necesarios para asegurar un progreso adecuado y sostenido.

 

Pero no solo recibirás mi apoyo.


También tendrás el de todas las compañeras que junto contigo formaréis una comunidad en un grupo de Telegram, exclusivo para alumnas, donde estaremos en permanente contacto y podrás compartir experiencias, sensaciones, progresos, problemas o dudas.

¿Lo que te estoy contando resuena contigo? 

 

Te animo a hacer clic en el botón y elegir cuándo te viene mejor para que nos conozcamos y pueda contarte (y tú preguntarme) más detalles sobre el programa.

De forma resumida:

12 semanas de vídeos prácticos y ejercicios guiados (físicos, emocionales y mentales) que podrás aplicar de forma inmediata en tu día a día de forma espontánea y sin esfuerzo.

Sesiones de seguimiento semanales en directo (que se graban para que puedas verlas cuando quieras), para resolver dudas, compartir reflexiones y profundizar en tus avances.

Grupo de Telegram, exclusivo para alumnas, donde compartiremos experiencias, reflexiones, sensaciones y estarás rodeadas de mujeres reales como tú, con tus mismas inquietudes.

Acceso ilimitado para siempre a los contenidos y a sus actualizaciones futuras, para que puedas revisar los ejercicios tantas veces como quieras y puedas seguir el programa a tu ritmo.

¿Alguna duda?

Si yo fuera tú, ahora mismo me estaría preguntando…

No es que tengas que hacer los ejercicios tú sola, es que DEBES hacerlos sola si quieres llegar a las cuotas de consciencia y autoconocimiento que necesitas. 

 

Eso no quiere decir que no dispongas de un material detallado a través de los vídeos para asegurarte la correcta ejecución y el ritmo adecuado para realizarlos. 

 

Los vídeos te servirán de guía porque su contenido es fundamentalmente práctico e ilustrativo. Y si se nos escapa algo, para eso tendremos las sesiones grupales semanales y el grupo de Telegram.

Definitivamente, SÍ. 

 

Es necesario que adquieras el hábito de dedicarte tiempo a ti para trabajar y conectar con tu interior, y si no te “obligas” a reservar unos minutos para ti, difícilmente lograrás avances y experimentarás la transformación que buscas.

El yoga real, tal y como lo concibo, se basa, sobre todo, en una filosofía ancestral de vida y sabiduría. 

 

Esto quiere decir que los ejercicios son importantes y ayudan a lograr el equilibrio que necesitas, pero el objetivo no es “ponerte en forma” ni convertirte en una contorsionista, adoptar posturas imposibles o pasarte la vida en la esterilla. Aunque si quieres y puedes meterte caña en el aspecto físico, ¡adelante!

¡Por supuesto que no! Con una esterilla y una manta normal o una alfombra, es más que suficiente.

Noooooo, únicamente ropa con la que te encuentres cómoda y te permita realizar las posturas (que insisto: no requieren que seas contorsionista).

Todo depende de ti, pero avanzar en el día a día es importante porque reforzará la confianza en ti misma y te ayudará a adquirir la disciplina que necesitas.

 

Ahora mismo quizá pienses que no tienes tiempo, que estás demasiado ocupada o que te resultará difícil encontrar unos minutos para dedicarlos a ti. ¿Sabes qué? Que te está hablando tu yo de hoy, ese que, en tu interior, te está pidiendo un cambio a gritos. 

 

A medida que vayan pasando los días y las semanas, irás notando pequeños cambios que te impulsarán y motivarán para seguir adelante.

Por supuesto que sí. Yo lo he experimentado en primera persona. Solo necesitas seguir las pautas y comprometerte contigo misma.

Por varios motivos. El primero: vamos a pasar un buen tiempo juntas, así que es importante que comprobemos que existe feeling entre nosotras antes de comenzar el programa. Sin feeling, difícilmente construiremos la relación de confianza necesaria para ayudarte y acompañarte en tu proceso de transformación.  

 

El segundo motivo: porque tiene un encanto especial ponernos voz, gestos y cara de una forma más real que lo que podemos lograr a través de esta página. Y ¿sabes? Estoy convencida de que tú también quieres conocerme a mí de un modo más personal y humano que solo a través de un texto. 

 

Dicho esto, ahora vuelvo a preguntarte…

¿Estás dispuesta a emprender el viaje que te conectará con tu auténtica esencia y abrir la puerta a una nueva forma de entender la vida?

Yo quiero recorrerlo contigo.

Así que te tiendo mi mano para iniciar la aventura que logrará despertar del letargo ese inmenso y bondadoso lugar que habita en tu corazón y que te llevará a la suprema senda de la autorrealización.

¿Me acompañas?

Con todo mi cariño, 

 

Núria Sans

 

Namasté!

 

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